miércoles, 19 de diciembre de 2012

El Descubrimiento Del Yodo


El yodo es un elemento no-metálico perteneciente al grupo de los halógenos (grupo 17 de la tabla periódica) que consta de 53 protones y 53 electrones.


Su símbolo químico es I y su nombre fue propuesto por el químico francés Gay-Lussac, que lo relacionó con la palabra griega ioeidés o "violeta". El químico inglés propuso para el nuevo elemento el nombre de yodino, pero el primer nombre fue el que arraigó.

El iodo es el halógeno menos abundante y fue el segundo halógeno obtenido en estado libre. Presenta 37 isótopos, de los cuales el más estable es el I-127.

Bernard Courtois (1777-1838) fue el químico francés de Dijon que descubrió el nuevo elemento, además de ser el descubridor de la morfina.

Su padre era un empresario que compró una planta de nitrato, tras ejercer de farmaceútico y de investigador con el químico Morveau.

Bernard y su hermano Pierre trabajaron en la fabricación de nitrato de potasio (KNO3) para la obtención de pólvora durante la Revolución Francesa.

A los 18 años comenzó su aprendizaje de la química. En 1804 se trasladó a París para ayudar a su padre en la fabricación de nitrato de potasio en su fábrica de salitre.

El punto de partida para la fabricación de nitrato eran las cenizas de la madera, pero con el inicio de la guerra en 1811, el negocio del salitre disminuyó debido a la escasez de la materia prima.

La alternativa la proporcionaban las algas, muy abundantes en las regiones francesas de Bretaña y Normandía. Se procedía a la combustión de las algas marinas y se utilizaban las cenizas obtenidas.

Granja de algas marinas
Por la acción del agua sobre las cenizas se formaba una solución madre.

Durante la evaporación por calentamiento se producía, en primer lugar, la precipitación del del cloruro de sodio (sal común) y, a continuación, se obtenían las sales de cloruro (KCl) y sulfato de potasio (K2SO4).

La solución madre resultante era una disolución de varias sales, entre ellas algunas de azufre.

Con el objeto de descomponer los compuestos sulfurosos, Courtois añadió ácido sulfúrico a la disolución.

En un día cualquiera de 1811 cometió el error casual de añadir más cantidad de ácido sulfúrico de la necesaria.

Su sorpresa fue enorme al observar una nube de vapores de color púrpura de gran belleza desprendiéndose de la disolución salina.

Los vapores tenían un olor irritante semejante al del cloro y se condensaban sobre los objetos fríos en forma de cristales brillantes de color violeta oscuro.

Al estudiar las propiedades de los recién nacidos cristales, Courtois sospechó la existencia de un nuevo elemento químico.

La falta de medios de su laboratorio y el escaso tiempo que le quedaba debido a sus obligaciones comerciales le hizo que transmitiera la información a dos químicos colegas y amigos suyos: Charles-Bernard Desormes y Nicloas Clement y les instó a que continuaran con la investigación.

Ellos confirmaron el descubrimiento de un nuevo elemento y publicaron los resultados. Este hecho explica la razón por la que la revista Annales de Chimie et de Physique  publicó una comunicación titulada El descubrimiento de la nueva sustancia por el señor Courtois en la sal a partir de la lejía, que estaba firmada por Clement y Desormes en 1813, dos años después del descubrimiento del yodo.

La prueba elemental de la naturaleza del yodo fue presentada independientemente por Gay-Lussac y por Davy.

El yodo es un elemento que, aun en cantidades muy pequeñas, es indispensable para la vida animal y vegetal.

En los mamíferos superiores el yodo se concentra en la glándula tiroides, donde se convierte en aminoácidos yodados como la tirosina. La deficiencia de yodo en los mamíferos conduce al hipertiroidismo o bocio que es el crecimiento desmesurado de la glándula tiroides, con los trastornos metabólicos que lleva aparejados.




Las propiedades bactericidas del yodo le hacen útil en la esterilización del agua potable y en el tratamiento de las heridas (el famoso Betadine que tenemos todos en casa para desinfectar las heridas).


Entre sus usos industriales destaca su aplicación en la fotografía, donde en forma de yoduro de plata (AgI) es un emulsionante rápido para las películas fotográficas. También se emplea en la industria de tintes para el procesamiento de alimentos y para la fotografía en color.





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